La golondrina :

La golondrina es un ave migratoria familiar que instala su nido cerca de las viviendas (tradicionalmente en graneros y establos). Esas aves forman parte del orden de los Passseriformes y constituyen la familia de los Hirundinidae. Simbolizan tradicionalmente la llegada de la primavera, ya que vuelven de invernadero en Africa desde los primeros días de sol, para anidar y reproducirse en eropa. Este viaje de vuelta es un periplo que puede sobrepasar los 10 000 km, con unos gramos de grasa como único carburante.
Desde que los cachorros son autonomos, las golondrinas empiezan a preparar la migración siguiente acumulando las reservas de grasas necesarias. Pero antes de ser autonomos, cada polluelo parece resumirse a un pico ya que siempre es abierto por completo. Espera que sus padres le traigan una bocada de insectos. Para encontrar toda esa comida, los padres recorren un promedio de 300 km; y eso durante tres semanas. Como la paloma y muchos otros migratorios, la golondrina vuelve a encontrar el lugar en el que había anidado el año pasado cuando vuelve de Africa. Esto, a lo mejor explica que vuelve a colonizar con mucha dificultad las ciudades en las que desapareció, incluso cuando las condiciones de contaminación o las amenazas para ella parecen disminuir. Sus efectivos experimentan una regresión muy fuerte desde los años 1970, que tiende a empeorar: una bajada de un 84% en 10 años fue registrada para la golondrina de ventana (fuente CRBPO, que se puede interpretar por causa de las variaciones naturales de poblaciones existentes también pero juzgada preocupante por los ornitólogos).
Esta regresión podría explicarse por la rarefacción de su única comida, los insectos voladores (ver el artículo pesticidas, pero es curioso constatar que entre ciudades que se parecen, algunas conservaron poblaciones importantes mientras que otras perdieron sus golondrinas). La presencia de numerosos espacios arbolados y acuáticos en las ciudades parecen factores favorables.